Es un buen hombre, no bebe

Cinco meses han pasado desde que estuve por India, y hay colores, olores, momentos, frases… que permanecen. Es más, estoy convencido de que me acompañarán siempre, lo cual aunque parezca una obviedad a mí no deja de sorprenderme, ya que uno encara el último tercio de su hipotética expectativa de vida (ya veremos, mejor dicho verán) con la sensación de tramo final y es muy gratificante tener nuevas y plenas percepciones.

En un intento de conocer una India más auténtica y alejada de la turística pensada por o para los occidentales, nos alojamos unos días con una familia en una zona rural. Tuvimos la oportunidad de experimentar la sencillez de su vida, su generosidad de lo poco que tienen y comparten… nada que no se haya dicho ya, pero sigue conmoviendo cuando lo vives. Una frase que me persigue es la de “es un buen hombre, no bebe”, emitida por una joven mujer de ojos profundos en la tertulia después de la cena, cuando le preguntamos acerca de su marido.

hombre india

Se ha escrito mucho sobre la situación de la mujer en lndia, y no voy a cometer el atrevimiento de opinar de una realidad que no conozco y que no se puede ni siquiera atisbar estando unos días por allí, pero sí que pude observar como algo común a todas las castas, que la mujer se casa joven o mejor dicho la casan normalmente con maridos mayores que ellas, bastante mayores en ocasiones, llegando al matrimonio sin conocer a su marido.

Las niñas van teniendo más acceso a la información, formación e incluso educación, gracias a numerosas ONGs dispersas por todo el país, incluso empiezan a ser el motor de la economía familiar. Aunque la tozuda realidad es que cuando empiezan a ser mujeres y poner en práctica lo aprendido, todavía hoy, están supeditadas a una sociedad, a la que piden que al menos no las maltrate, y ahí radica una buena parte de su felicidad.

P1110147Es significativo que en los mercados y bazares situados en la parte vieja de la Jaipur-Rajastán, llenos de colorido en los que vemos tiendas de ropa, calzados, joyas, medicamentos… distribuidas por zonas establecidas, en un ambiente bastante caótico y ruidoso en el que es difícil dar un paso sin que todo el mundo intente venderte algo, hay miles de dependientes varones pero apenas había alguna mujer atendiendo al público, algo que es excepcional. Incluso la mayoría de las tiendas que sólo venden saris son atendidas por hombres.

La mujer en India, sigue teniendo muy difícil el acceso a posiciones de comercio, servicios… quedando relegada a las funciones domésticas y sin exposición pública, siempre supeditada al varón.

Es muy duro, trabajar con niñas intentando labrar un futuro mejor, y ver truncados los esfuerzos por una realidad, depositada en “al menos no bebe”. Por ello, mi reconocimiento a quienes al menos, lo intentan.

Cuando viajamos, ¡qué gran escuela de vida! hemos de hacerlo con disposición osmótica, aún a costa de saber que nos removerá a veces para siempre.

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