¿Coaching para todo y todos?

De un tiempo a esta parte, si nos preguntamos qué palabra ha irrumpido en nuestro día a día y parece que sea el bálsamo que todo lo cura, probablemente estaríamos de acuerdo que hablamos de coaching, pero ¿es verdad que es la solución a todo tanto en lo personal como en lo profesional?

Siempre ha habido, hubo y habrá profesores, tutores, mentores… ahora llamamos coach (entrenador sería la traducción más literal) a esa persona que debidamente formada para ello realiza el proceso de coaching, mientras que a los alumnos, pupilos, clientes… en este proceso se les denomina coachee.

Pero en este mundo global cogen fuerza y se afianzan conceptos, técnicas y herramientas que demuestran su eficacia y el coaching lo está haciendo de manera significativa en el terreno profesional y en el personal. Aproximadamente en un 70% de quienes demandan ayuda a través de un proceso de coaching por motivos profesionales, subyace un componente personal que habrá de abordarse si llegado el momento el coachee así lo considera.

Precisamente en el devenir de un proceso de coaching y por la razón anteriormente citada afloran motivaciones que pueden precisar de un abordaje terapéutico. Llegado este momento el coach facilitará, con su técnica, que el coachee sea consciente de la necesidad de la participación de otro profesional especializado en ello.

coaching

El coaching no es la panacea para todos y cada uno de nosotros, en lo personal y en lo profesional ante circunstancias adversas, pero bien es verdad que ni nosotros mismos somos conocedores de nuestro potencial y en esto el coaching por encima de otras disciplinas conocidas hasta ahora se está demostrando sólido y con múltiples y efectivas soluciones.

Ahí radica su éxito, en que el coachee de manera natural saca lo mejor de él y en muchas ocasiones es suficiente para hacer frente a lo que motivó su inicio, pero también es verdad que a lo largo de dicho proceso, siempre limitado en el tiempo, nuevas potencialidades que le harán afrontar nuevos retos, en condiciones óptimas.

El coaching no es la solución a todo pero está demostrando ser un gran aliado para que así sea, por ello hemos de ser exigentes, como coach formándonos adecuadamente y como coachee exigiendo lo anterior, como haríamos ante cualquier otro profesional, máxime si le vamos a compartir partes de nosotros que no hacemos con otros.

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