Economía versus Salud

A los profesionales sanitarios, a los pacientes y a la ciudadanía en general nos sigue removiendo ver cerca, cuanto más juntas, las palabras economía y salud; pero bien es verdad que quienes de números se preocupan prioritariamente (economistas, gestores y autoridades), también están interesados en la Salud. Intentar que nuestro Sistema Nacional de Salud sea sostenible, no sólo ahora -un reto real-, sino en un futuro no muy lejano, es un objetivo de todos, aunque sólo sea por interés egoísta, ya que si de salud se trata a todos nos toca en un momento u otro.

La industria biotecnológica, la de tecnologías sanitarias y, sobre manera, la farmacéutica, la más innovadora de ellas y la que dedica un mayor porcentaje de su presupuesto a investigación y desarrollo, han de aliviar el peso económico de áreas como marketing y ventas, porque el entorno y los canales han cambiado hacia la simplificación.

Los ciudadanos reclaman un mayor protagonismo en la gestión de su salud, porque cada vez están mejor informados gracias a las tecnologías de la información y la comunicación. Las autoridades sanitarias también deberían hacer un mayor uso de ellas en su día a día.

Vivimos más años y en mejores condiciones. Los avances en salud son imparables, y las herramientas para acceder a ellos las tenemos validadas y en marcha. A todos nos interesa trabajar hacia y no contra.

Y estaba yo en esta disquisición, cuando me dije, ¡pero si tenemos la solución! Efectivamente tenemos a nuestro alcance extensas bases de datos y conocemos, por formación y por experiencia lo que nos preocupa y lo que nos ocupa a los profesionales sanitarios y a los pacientes y/o ciudadanos. La solución pasa de manera irrefutable por la optimización de procesos, la integración e implantación de sistemas y por el soporte y mantenimiento de las aplicaciones, dicho de otra manera, la solución para hacer sostenible ahora y en el futuro nuestros sistemas sanitarios pasa por una estrategia de las tecnologías de la información, en las, entre otras, cuestiones como la necesaria interoperabilidad, vengan dadas de iure y no de facto.

La Salud Digital, no es en este momento una opción, numerosos estudios avalan que la digitalización de los sistemas sanitarios, no solamente benefician al ciudadano/paciente y a los profesionales sanitarios, sino que pueden suponer un ahorro económico importante gracias a servicios de telemedicina, de monitorización de pacientes (sea en su domicilio o no), de adherencia a los tratamientos indicados, visitas virtuales, evitando duplicidad en pruebas diagnósticas, así como motivando hábitos de vida saludable con programas personalizados.

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