El tren ha muerto, ¡viva el tren!

railway-465180_640Los titulares de las noticias son voraces, y ahora con la información digital estamos al tanto de lo ocurrido en cualquier lugar del mundo en tiempo real, pero es tan inmanejable el volumen de información que una noticia es rápidamente ocultada por otras muchas.

Hace unos días leía que llegaba a Madrid desde China el “tren de la seda”, la línea ferroviaria más larga del mundo, que había salido concretamente 21 días antes transportando 1.400 toneladas de mercancías y había recorrido 13.000 Kms., estando previsto su recorrido inverso igualmente cargado.

Y no pude evitar recordar cuando hace no hace mucho tiempo se decía que ante el avance del transporte aéreo y por carretera, el tren que abrió y unió pueblos y mercados había muerto, se cerraron estaciones, se desmantelaron líneas, de despidió a trabajadores…

Sin embargo, hace poco más de cinco años, la red de trenes de alta velocidad demostró lo equivocado de la anterior tesitura y ejemplos como el que ahora saco a colación lo corroboran.

Algo que sirvió durante tantos años, atravesó continentes, facilitó el desarrollo de los pueblos, no había dejado de seguir siendo igual de útil; simplemente necesitaba poner su experiencia al servicio de nuevos requerimientos.

Muchas organizaciones de todos los sectores se encuentran ahora inmersas en cambios trepidantes y desaprovechan el talento que tienen dentro e inician una búsqueda, en ocasiones hacia ninguna parte, de valores aún por demostrar.

Estaba escribiendo estas líneas cuando llega a mis manos la noticia de que el mercado laboral empieza a recuperarse según la última encuesta de población activa (EPA) y que sobre todo, en el lado del empleo hay un colectivo claro que sale beneficiado: los mayores de 50 años.

Rompo una lanza por quienes buscan el talento en la capacidad para obtener resultados con el ejercicio de la inteligencia (Maria Moliner), o lo que es lo mismo el resultado de multiplicar competencias por compromiso y acción.

Entendiendo por competencias el conjunto de conocimientos (saber), habilidades (poder) y actitudes (querer) observables e inherentes al individuo que se deben aportar a un trabajo para realizarlo con un excelente nivel de eficiencia.

Los conocimientos técnicos determinan el éxito en un 5% de los puestos de trabajo, mientras el responsable del 95% restante son las competencias, según Daniel Goleman en “La práctica de la inteligencia emocional”, tras una investigación realizada en más de cinco mil puestos de trabajo.

Realmente algo está cambiando y en el equilibrio entre la experiencia y la candidez, está la virtud y la esperanza.

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Un comentario en “El tren ha muerto, ¡viva el tren!”

  1. No puedo estar más de acuerdo con tu reflexión y ojalá muchas empresas valorar la experiencia y el talento… Algunas no lo ven cuando lo tienen cerca y otras tampoco cuando lo buscan fuera

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