Empezamos con buenas intenciones

emprendimiento

Un año más comenzamos con buenas intenciones y en mi caso se agolpan varias y una de ellas es cuidar más este blog que empecé con cariño e ilusión pero que el día a día ha hecho que no adquiriese el ritmo que me había propuesto, no por falta de cosas que compartir si no precisamente por lo contrario, mucho tiempo en hacer y poco para contar.

Y lo hago con una de mis últimas comparecencias, concretamente en el mes pasado, extrayendo algunas de las reflexiones que compartí con los asistentes, me refiero  a mi participación en el acto de celebración del V Aniversario del Centro Internacional Santander de Emprendimiento.

Vivimos globalmente, no lo podemos olvidar, pero necesitamos soluciones locales.

Que den respuesta a las necesidades de la gente, el ecosistema tecnológico europeo ha cerrado este año, 2017 con un record de 16.000 millones de euros invertidos en start-ups (en 3.449 operaciones), un 32,5% por encima de los 12.000 millones del año pasado (en 3.720 transacciones) y España es el quinto país con 800 millones por detrás de Reino Unido, Alemania Francia y Suecia.

Con estos datos podemos decir sin lugar a dudas que Europa está construyendo un sistema propio, sólido, definido por un profundo conocimiento tecnológico, una increíble diversidad geográfica y un enfoque colaborativo único con la industria tradicional. El ecosistema europeo está basado en una amplia y sólida cantera de talento, con ambiciones globales, como no podría ser de otra forma, y con una creciente base de inversores interesados en lo que hacemos.

Otro indicador positivo es que la industria tecnológica europea está creando empleo a un ritmo del 2,6%, muy por encima (más del triple) del 0,8% de crecimiento anual del empleo previsto este año en la UE.

La notoria brecha entre géneros en los altos cargos y el aumento de la demanda de titulados superiores de perfil digital, son dos de los grandes retos del sector.

Sin embargo, quiero destacar un indicador negativo y me refiero a la presencia de la mujer en el emprendimiento. En las start-ups apoyadas por el capital riesgo, sólo un 9% de las posiciones directivas están ocupadas por mujeres (un 6%  de consejeras delegadas, un 2% de directoras de tecnología y un 23% de directoras de marketing). El mismo problema lo sufre la industria del capital riesgo, donde las mujeres sólo ocupan el 13% de los puestos directivos). El 95% de los fundadores de empresas en Europa son hombres.

Visto el mercado y estos indicadores la pregunta clave es: ¿Cómo de fuerte es la creación de talento tecnológico en Europa? ¿Y en la mujer? Y ¿si trasladamos la pregunta a nuestros entornos, a nuestras comunidades autónomas?

La realidad es que muchos de nuestros jóvenes salen de nuestras ciudades a seguir su trayectoria profesional una vez terminados sus estudios universitarios al no encontrar  ocupación ni futuro e incluso una cifra creciente lo hace antes de iniciar la Universidad que ya inician fuera, en grandes urbes, como lo atestiguan las tendencias decrecientes en algunas carreras en los últimos años en muchas de nuestras facultades de provincias, en las que se sigue formando en disciplinas de difícil encaje en el mercado laboral actual.

Un ejemplo: la creciente demanda hace que los ingenieros de software, para su empleabilidad en cualquier sector, sea la especialidad en la que es más difícil retener y captar talento. En este momento, en España se necesita un número significativo de titulados superiores con perfil digital que no existen.

Debemos fomentar la interoperabilidad entre lo innovador y lo tradicional, así como la colaboración entre profesionales de todos los sectores.

Hemos de apoyar la idea de que las start-ups tecnológicas tengan vínculos más fuertes con la industria tradicional puesto que para esta significaría una forma inteligente y segura de defender sus posiciones actuales de mercado y avanzar en el futuro

De las más de 3.000 start-ups existentes en España, el 8,5% se dedican a la Salud, en apuestas puramente tecnológicas a través de internet y aplicaciones móviles que ofrecen productos y servicios a los profesionales, a los pacientes y a la sociedad en general.

La Salud ocupa el séptimo lugar en el ranking de los sectores más dinámicos sin embargo es uno de los que más crece entre los emprendedores, con un 53% anual en los últimos años, muy por encima de ecommerce que lo hace al 5%.

Existen grandes empresas tractoras y aceleradoras enfocadas especialmente en Salud, así como programas europeos específicos.

Como hemos visto, desde CISE se ha venido trabajando en promover la innovación atrayendo a profesiones de todos los sectores al mundo del emprendimiento, estableciendo una cultura colaborativa para estimular la transformación necesaria y ampliar la visión de la industria más allá de los productos y negocios tradicionales.

Conocemos el Modelo estratégico de desarrollo local de CISE y según él, es el momento de la aceleración, del apoyo concreto y eficiente.

Se ha hecho un trabajo metodológicamente impecable y ahora corresponde su implantación y cumplimiento de expectativas. Es urgente identificar iniciativas que merecen la pena apostar por ellas e ir todos ¡a tope! En este mundo no todo vale y necesitamos casos de éxito que sirvan de estímulo y guía a los demás.

Comenzaba diciendo que, desde una visión global, teniendo en cuenta las tendencias, hemos de dar respuestas locales a lo que necesita la gente. A los emprendedores, facilitando el camino para que su idea se convierta en un éxito; a nuestros jóvenes identificando itinerarios que les permitan desarrollar su talento, teniendo en cuenta el mercado; a la Universidad permitiendo formar en aquello que la sociedad demanda y que sólo ellos pueden hacer…

Y ¿quiénes pueden y deben hacer todo lo anterior posible? Las autoridades en primer lugar, pero también los profesionales, los ciudadanos, todos y cada uno de nosotros en el ámbito de nuestras competencias y responsabilidades.

Mis observaciones sobre el emprendimiento a través de start-ups las hago extensivas a empresarios y sus pymes.

Enraizados localmente y con un tejido que se puede beneficiar de las nuevas tecnologías y a su vez impactar positivamente en la sociedad en que se asientan.

España es el segundo país del mundo en penetración de teléfonos inteligentes por detrás de Singapur y en este pequeño aparato que nos acompaña siempre esperamos encontrar respuesta a nuestras necesidades. Para ello muchas empresas tendrán que hacerlo posible.

Mujeres en los campos de India y Birmania no tienen lo básico, pero tienen en sus manos un móvil en el que buscan respuestas, como también lo tienen las mujeres sirias que están en los campos de refugiados jordanos… Si el mundo cambia, ¿por qué nos empeñamos en seguir enseñando lo mismo en la Universidad década tras década?, escuchemos más y más rápido a la sociedad que nos rodea y a la que servimos.

Todos tenemos un reto: retener el talento y mejor aún, atraer al talento, para hacer que nuestras Comunidades Autónomas y nuestro país aparezcan en alguno de estos rankings que sean de relevancia para todos. En otras palabras, para contribuir a la riqueza de nuestra tierra y nuestras gentes en este contexto local-global y digital.

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