Juntos es mejor

La colaboración de la sanidad pública y privada para implantar la Salud Digital

En el contexto actual de restricciones presupuestarias y de reducción del déficit público, las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) se presentan como un elemento clave en la atención sanitaria y en la transformación del modelo asistencial. La incorporación de las tecnologías en la Salud presenta grandes posibilidades a la hora de mejorar la eficiencia del sector con beneficios que implican tanto un incremento en la calidad y seguridad asistencial, como un significativo ahorro. Sin embargo, mientras que en Europa, el presupuesto TIC en Sanidad ronda el 3%, en nuestro país apenas es del 1%, lo que refleja la necesidad de aumentar la inversión con el fin de consolidar proyectos ya iniciados y poner en marcha otros nuevos.

Garantizar las inversiones en el ámbito digital implica estrechar lazos y aunar esfuerzos, acercando lo público y lo privado. Si nos ha funcionado con los medicamentos, ¿por qué no aplicarlo ahora a la tecnología? De esta forma, la incorporación de nuevas fórmulas de contratación o modelos basados en costes y en resultados podrían suponer un nuevo incentivo para la implantación de las TIC del mismo modo que han mostrado ser efectivas en el caso de los medicamentos. En este contexto, ejemplos no nos faltan, los contratos para la renovación de equipamiento digital del H. Vall d’Hebron (Siemens) o H. Son Espases (GEHEalthcare), o la creación de portales digitales informativos como Gecofarma (Roche y Generalitat de Catalunya) dan buena cuenta de ello.

La apuesta del sector privado por la innovación es clara, de ahí que se esté convirtiendo en un aliado estratégico del sector público en la prestación de servicios sanitarios con la consiguiente mejora en el acceso a los últimos avances en todas las áreas de la Sanidad. Por otra parte, el desarrollo de estrategias conjuntas cuentan con otro aliciente que no es otro que el de hacer posible la heterogeneidad de los modelos, lo que plantea un importante reto para la interoperabilidad de los distintos proyectos actualmente en marcha. Así, la adopción de estándares en la implantación de la tecnología y la promoción de la colaboración público-privada se presentan como una buena solución para resolver los problemas de eficiencia y evitar duplicidades en el desarrollo de las tecnologías de la Salud.

Podemos concluir que este tipo de colaboración puede aplicarse a todos los ámbitos de las TIC y representa un “vehículo” no sólo para acelerar la implantación de las nuevas tecnologías, sino también para sumar inversiones y lograr un modelo TIC sostenible. Porque como suele decirse, juntos es mejor.

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