Las tendencias digitales en el Sector Salud, siguen con paso firme

Por estas fechas hace ahora un año escribía sobre los diez retos que teniendo como elemento dinamizador la Salud Digital iban a impactar en nuestros sistemas sanitarios y en este tiempo, en diferentes momentos he ido compartiendo y analizando la situación de cada uno de ellos.

Hoy considero conveniente hacer una nueva puesta a punto de lo que está siendo la realidad, en unas cosas ampliamente superada, en otras con más dificultades de las previstas, pero una cosa se constata día a día: la transformación digital, en el más amplio sentido de la palabra tiene en el Sector Salud uno de sus más firmes aliados y con un presente y sobre todo un futuro incuestionables.

Hace unas fechas compartía una presentación hablando de nuevas tecnologías con especial incidencia en la Salud y el Bienestar, y teniendo en cuenta que el 88% de los españoles ya tiene un smartphone, la cifra más alta en el mundo tras Singapur (92%), podemos decir sin lugar a dudas que, desde el punto de vista del consumidor, el móvil se ha convertido en el “hub digital 24×7”.

Con esta incuestionable realidad, el binomio Salud Digital, entendida la Salud, como una prioridad en nuestras vidas y Digital, como conectividad a la que ya no renunciamos todo lo que gire alrededor de ellos nos ocupa y preocupa, sean productos y/o servicios, que llegan a nosotros desde la investigación, desarrollo e innovación muy diferentes a lo conocido hasta ahora.

En la citada presentación hay más detalles de cuanto digo aquí, pero en tan sólo un año, han aparecido en nuestras vidas con ánimo de quedarse: drones, inteligencia artificial, wearables, internet de las cosas, vehículos inteligentes, big data, impresión 3d, cloud, realidad aumentada…

Y no sólo eso, mientras nos deslumbra la novedad, hay quienes, en cualquier lugar del mundo, somos globales no lo olvidemos, está convirtiendo la idea en proyecto y ésta en realidad, ¿qué papel jugamos en cada una de ellas?, ¿nos estamos formando?, ¿y a nuestros hijos?, ¿seguimos siendo pasivos y estamos dispuestos a pagar por ello?, ¿nos lo podemos permitir?, ¿hasta cuándo?…

Cuando llega alguna novedad de estas a las que me refiero, a nosotros, ya se está fraguando la segunda y tercera generación de la misma, ¿stress? pues esto es lo que hay, ¡tú mismo!

Baste un ejemplo como botón de muestra, hemos oído hablar de las impresoras 3D e incluso la curiosidad nos ha llevado a verlas en algún video, pues ya las hay que están revolucionando la fabricación de medicamentos, acelerando el ciclo de desarrollo de medicamentos: la industria farmacéutica se puede ahorrar miles de millones de euros al utilizar en los ensayos clínicos tejidos humanos funcionales fabricados por impresoras 3D de última generación.

Impresoras 3D que están contribuyendo al desarrollo de la Medicina de Precisión, fabricando medicamentos personalizados, simplificando la complejidad de procesos y de los  centros necesarios para ello existentes hasta ahora, con las grandes ventajas que supone en todos los sentidos y otro nuevo diseño de impresora 3D que tiene la capacidad de utilizar los datos de la tomografía y la resonancia magnética para hacer “a medida” un tejido humano para trasplante.

Estamos inmersos en la construcción de un presente-futuro en el que la investigación científica biomédica y los avances tecnológicos garanticen un desarrollo armónico de la libertad y la dignidad de la persona en su entorno natural, al que ahora se añade un gran componente digital.

Tenemos por delante que defender principios universales mediante una ética global, que deben ayudarnos a resolver inmensos desafíos que están llegando de la convergencia de tecnologías emergentes, nanotecnología, biotecnología, tecnologías de la información y comunicación, inteligencia artificial… en definitiva, una singularidad tecnológica que supondrá un salto disruptivo en el devenir de la Humanidad.

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