Llegamos tarde

La Administración Pública se adapta a un ritmo más lento, a los cambios que surgen de la Innovación y los avances tecnológicos que otras entidades u organizaciones. Ya sea una cuestión de prudencia o fruto de la dificultad por introducir cambios en estructuras tan complejas y obsoletas, resultando que cualquier modificación regulatoria o normativa lleva consigo un periodo de revisión y discusión a veces tosco y prolongado que las hace anacrónicas. Y en esto, la normalización del uso de las TIC en Sanidad no es una excepción.

Y a veces, el tiempo para llevar a cabo esta implantación se agota y requiere de más determinación para llevarla a cabo de lo que cabría esperar. Ha sido esta tardanza la que ha convertido la recomendación de introducir la tecnología en sanidad, en una necesidad urgente. Esto es lo que ha sucedido, que ya llegamos tarde. Y pacientes, profesionales y empresas están esperando a que desde los órganos encargados de legislar, regular y normalizar se haga un esfuerzo, incluso un sobresfuerzo, por adaptarse a un hecho cada vez más presente en nuestras vidas.

Para incorporar tecnología a la actividad diaria de nuestro Sistema Nacional de Salud, hace falta trabajar en el aspecto normativo con medidas que incentiven el uso de las TIC y eliminen las dudas en términos de seguridad de los datos. El primer aspecto, ayudaría no sólo a que se atrajese más inversión por parte de las empresas proveedoras e innovadoras sino que además los profesionales sanitarios, tendrían la excusa perfecta para formarse y dedicar tiempo a conocer nuevas aplicaciones y usos. Además, las recomendaciones en el uso de las TIC a los pacientes contarían con un respaldo institucional que de buen seguro favorecería su uso.

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Por otra parte, hace falta quitar el miedo respecto al asunto de la seguridad. Las dudas que aparecen en torno a los programas y aplicaciones de e-salud están fundadas principalmente en la sensibilidad que supone la gestión de estos datos. Así, este es un aspecto clave a mejorar más aún en la situación actual, en la que los expertos reconocen que la cesión de estos datos no se hace de un modo seguro.

En resumidas cuentas, parece evidente que la mejora de estas cuestiones son un requisito sine qua non para que España sitúe su sistema sanitario en materia de tecnología al nivel de nuestro entorno, por ejemplo: Reino Unido, Suecia u otras potencias europeas o mundiales… Es el momento de que desde la Administración Pública y tras años de hablar de TIC, eSalud, etc. se pongan más medios y facilidades para incentivar su uso. Lo hemos dicho, ¡llegamos tarde! Y precisamente por eso, hay que ponerse a trabajar en ello con celeridad. Quizá aún podamos hacer que la cita con las TIC acabe bien.

En estas fechas, ¿porque no brindar? ….el ¡Chin-Chin va por la eSalud que viene!

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