Qué no es coaching

Hace unos días tuve un reto por delante que comparto ahora con vosotros, iniciar un curso de relaciones institucionales en el sector de la salud con alumnas y alumnos de un nivel alto, en el que están matriculados porque quieren mejorar en su posicionamiento profesional y a los que les avala una trayectoria brillante y un futuro más prometedor si cabe, en la medida que ellos, con nuestra ayuda, desarrollen el talento que atesoran.

CoachingHablábamos de liderazgo, gestión de equipos… e inevitablemente surgió el coaching. Estaba previsto que así fuera, porque en estos tiempos no hacerlo es ignorar una demanda, una necesidad, una inquietud… no hay programa de gestión del talento que no lo aborde, ni hay reunión profesional, ni siquiera de amigos en los que las palabras coach o coaching, no aparezcan. Pero en este caso el desarrollo del tema lo requirió.

Llegado a este punto, ¿hablamos todos de lo mismo? Me temo que no, si bien es verdad que es en la segunda mitad del siglo XIX, cuando en Inglaterra, se emplea la palabra coach en las universidades para designar a un tutor o persona que ayuda a los estudiantes a preparar exámenes, no es hasta un siglo después, cuando se introduce esta terminología en temas de productividad, concretamente en el ámbito empresarial y posteriormente aparecen programas  educativos para individuos desaventajados y empezamos a hablar también de coaching personal. Y es a finales del siglo pasado y principios de este cuando se empieza a considerar el coaching como una disciplina necesitada de la correspondiente consolidación de conocimiento, experiencias y herramientas que ha ido acumulando y reconociendo a los coach depositarios de las mismas, esto es, hablamos de una profesión con su formación específica y acreditación correspondiente.

Otro día hablaremos de ello, baste ahora con incidir en que hoy en día las organizaciones e instituciones educativas más prestigiosas del mundo, reconocen la relación entre el coaching y la eficacia del líder.

Acabábamos de trabajar en la metodología de gestión de proyectos,  desmenuzando lo que es un proceso de toma de decisiones; analizando  los datos y hechos del entorno e intentando comprender las fuentes del valor, desarrollando alternativas distintas y relevantes para hacer frente a los retos y oportunidades, evaluando dichas alternativas centrándonos en aquellas generadoras de mayor valor, y elaborando un plan de acción capaz de asegurar la implantación de la alternativa elegida para conseguir los resultados esperados. Cuando una alumna preguntó: ¿y en todo lo anterior dónde entra el coaching?

Para todo lo anterior necesitamos líderes, personas cómo cualquiera de nosotros, pero que sean capaces de asumir la responsabilidad de sus propios resultados y de su desarrollo.

Esto es coaching, y se llega a ello a través de un proceso sincero entre dos personas, concretamente es una conversación, un diálogo, en el que un coach y un coachee  interactúan en un intercambio dinámico para conseguir unas metas fijadas por este, mejorar el rendimiento personal y/o profesional y proyectar en él una satisfacción o éxito mayor.

El coach y el coachee, deben llegar al proceso de manera voluntaria, y nunca desde la obligación y jerarquía, ya que estaría abocado al fracaso desde su inicio, si esto así sucediese.

Otro aspecto que surgió: ¿es útil que un coach sea un experto en el área de mejora del cliente? En principio no es necesario, pero útil sí, y puede llegar a serlo, siempre y cuando que como buen profesional del coaching que es, sabrá ayudar a su coachee para que sea él quién descubra su potencial y de ninguna manera esté condicionado por el experto. Si hablamos de sugerencias, consejos y posibles pasos a seguir, estamos hablando de mentoring, tan útil como el coaching, pero con herramientas y metodología diferentes.

Y llegado a este punto vi el momento adecuado de repasar lo que no es coaching, y no es: hacer feliz a la gente, ni otra manera de llamar al mentoring, ni es un tipo de psicoterapia, ni una receta mágica para manejar cualquier tipo de situaciones, ni es una moda pasajera, ni lo puede hacer cualquiera, ni lo puede recibir cualquiera… en fin, habrá que seguir trabajando tópicos y más en una disciplina como está, que está empezando a eclosionar en nuestra sociedad con múltiples variantes.

Sea cualquiera que sea la que nos acerque al mundo del coaching, hemos de tener claro que tendrá un peso específico importante el apartado de lo personal, de ahí la importancia del coaching personal, que hemos de conocer bien, aunque como digo el objeto del proceso iniciado sea en principio otro.

El coachee lo aprende todo, durante el proceso, de forma vivencial, ya que en las sesiones propiciamos su autodescubrimiento y su autoasimilación. Este conocimiento a través del plan de acción se va a transformar en conductas durante el proceso y lo deseable es que le sirva para su desarrollo personal y profesional una vez terminado el mismo.

Surgieron más preguntas acerca del coaching ejecutivo, coaching de equipos… pero esos los abordaremos otro día.

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