¿Qué quiero ser de mayor?

Un entorno en constante transformación exige a los recién titulados adaptarse al cambio e identificar cada nueva oportunidad

Sí, ya sé que en estas mismas líneas más de una vez he reflexionado en voz alta, preguntándome a mi edad, qué quiero ser de mayor. Como una forma de estar vivo en el sentido más amplio de la palabra, en estos días de fin de curso y comienzo de las vacaciones estivales, no puedo evitar recordar varias de las constantes que me han acompañado los últimos meses. Una de ellas es precisamente esta: ¿qué quiero ser de mayor? Planteada la pregunta desde quienes en plena efervescencia juvenil salen del ámbito académico y se enfrentan al mundo laboral.

Justo ahí viene un nuevo choque, como antes lo fue qué estudios escoger. Una vez con ellos, y dada por supuesta la correspondiente vocación y pasión, los recién titulados buscan la empleabilidad. ¿Me acercan a mis objetivos en el mundo laboral? ¿he de iniciar otros caminos complementarios? Y en caso afirmativo, ¿cuáles? ¿dónde? ¿cómo? ¡y pensar que al terminar los estudios creí que el mercado me vendría a buscar y empezaría a ser productivo para mi familia, la sociedad y para conmigo mismo consiguiendo que mi autoestima se viera satisfecha! Y en eso están.

cambio - elección

Continuamente damos mensajes de cambio profundo del entorno, globalización, digitalización, innovación disruptiva, necesidad de talento para hacer frente a la inteligencia artificial… Un momento, ¡me he pasado de frenada! Vayamos por partes. En principio, estamos bien situados, ya que estamos en países desarrollados y en ellos las carreras tecnológicas y las de ciencias de la salud parecen gozar de un futuro prometedor.

Asumamos nuestra responsabilidad

Les hemos hecho aprender disciplinas clásicas, listados que nunca utilizarán, conocimientos que rara vez pondrán en práctica, para acceder a titulaciones que en principio les habilitan para ejercer y seguir avanzando tras otras titulaciones sucesivas, pero ¿les hemos enseñado a pensar? ¿a tener metodología? ¿a saber adaptarse al cambio?

Al mismo tiempo les decimos que gracias a la cuarta revolución industrial, la automatización de muchas fases de su trabajo traerá como consecuencia la desaparición de algunas profesiones tal y como las conocemos hoy, pero generará la aparición de otras funciones e incluso profesiones. Aquí las diferentes fuentes no se ponen de acuerdo en el impacto porcentual producido, pero en lo que sí coinciden es en que ya nada será igual. La intensidad, la rapidez y la generalización de los cambios serán sus señas de identidad.

Los profesionales más solicitados son aquellos que independientemente de su formación son capaces de adaptarse mejor a los cambios. Para ello además de una actitud adecuada necesitan adquirir competencias y habilidades que les posicionen frente a los demás. También que en un entorno competitivo sean requeridos por ello, más de allá de las titulaciones preceptivas.

Identifica la oportunidad

Ante este nuevo panorama se cierne sobre ellos la presunta amenaza de la llegada de los robots a sus vidas. Lejos de ser una amenaza, son sus mejores aliados, ya que las máquinas no podrán aportar cualidades que sí tienen ellos, como la empatía, la negociación, la creatividad… Podrán centrarse en ellas y eliminar esa parte de su quehacer que no aporta valor. Si nos ceñimos al ejercicio como profesionales sanitarios, hoy en día se dedica mucha parte del tiempo a labores puramente administrativas. De ser automatizadas liberarían un porcentaje elevado de tiempo, permitiendo aportar valor a la praxis que beneficia y satisface al paciente y a los buenos profesionales.

En nuestro entorno sanitario al mismo tiempo que reconocemos el aumento de las expectativas de años de vida con calidad y la cronicidad de las enfermedades más prevalentes, nos preocupa su sostenibilidad. Sin embargo, seguimos inmersos en diatribas estériles como la colaboración público-privada, la privacidad de los datos (olvidando la ciberseguridad), barreras artificiosas… La solución la tenemos ante nosotros: un aprovechamiento óptimo de la transformación digital en beneficio de la Salud, tanto en el plano organizativo como asistencial, investigador y docente.

El mercado laboral busca en este momento trabajadores con conocimientos digitales y capacidad de trabajar en equipo de manera eficiente, teniendo en la red su marco de actuación en aspectos como la comunicación, el ingente volumen de información que hemos de saber cribar, y la relación con el paciente/ciudadano digital. Todo ello sin perder un ápice de rigor, curiosidad y aprendizaje continuo y para toda la vida.

No sé si tienes ya claro lo que quieres ser, pero al menos comienza por lo que ya no quieres ser, y ¡suerte!

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