Táctica vs estrategia

La actual crisis económica, financiera e incluso social es un paraguas bajo el que caben muchas cosas, unas aparentemente incuestionables y otras que en mi opinión no lo son tanto, me refiero en concreto a esa necesidad de la búsqueda de resultados a corto plazo olvidando aspectos más estratégicos que son los que a medio y largo plazo harán viable cualquier proyecto.

Si, se ha instalado el cortoplacismo, la necesidad de obtener resultados favorables inmediatos sin abordar las razones de calado que nos llevaron a la situación actual, dejando pasar una oportunidad histórica de abordar cuestiones estructurales y que de no hacerlo retornarán generando nuevos problemas más pronto que tarde.

Se puede entender, hasta cierto punto, en la administración pública donde sus responsables saben que sólo tienen cuatro años, entre cita y cita electoral, para analizar la situación en la que se encuentran, proponer alternativas y presentar resultados que les permitan ser elegidos de nuevo para poder seguir haciendo aquello que les llevó a asumir dichas responsabilidades.

Si bien es verdad, que salvo excepciones, los electores no hemos premiado la buena gestión sino otros aspectos, difíciles de entender a veces, pero que se han evidenciado como altamente productivos desde el punto de vista de rentabilidad electoral.

Pero es más difícil de entender que este cortoplacismo se haya instalado también en el tejido directivo empresarial de todos los sectores, no sólo introduciendo nuevos perfiles, con profesionales más jóvenes, más agresivos, más transversales… sino equipos enteros con igual perfil. Nada más alejado de lo aprendido en las escuelas de negocios, que avalaban hasta hace muy poco, equipos con múltiples perfiles, complementarios entre sí y para la organización.

estrategia

No, la teoría es una cosa y la realidad otra  bien distinta, mientras los resultados positivos sean fruto de estos cambios y los negativos lo sean del entorno y de lo mal que se hizo anteriormente, estaremos abocados al fracaso a medio y largo plazo.

La autocrítica, la honestidad, el amor a la marca… no se estilan y en todos los sectores se está instalando un directivo, técnicamente muy preparado, pero que contrariamente a lo que diga le preocupan y ocupan los resultados a corto por encima de la marca y las personas que la hacen posible.

Esperemos que más pronto que tarde encontremos entre todos un crecimiento con velocidad de crucero que nos permita trabajar a cada uno asumiendo nuestras responsabilidades, pero identificados con un proyecto común, la marca que nos hace sentir orgullosos de su pertenencia.

Tengamos en cuenta que el cortoplacismo, la táctica, gana batallas, pero que la estrategia a largo plazo es lo que gana las guerras.

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