No doy crédito a lo leído y escuchado: ¿es la gestión del sistema nacional de salud algo «simbólico»?

En estos días en que la mayoría está pensando en sus vacaciones veraniegas, he leído y escuchado unos titulares que me han provocado un asombro del que trato de salir sin conseguirlo. Hace tiempo que no compartía unas reflexiones a través de estas líneas, pero, tras pensarlo un poco (no mucho, la verdad), me siento obligado a ponerlas por escrito, y, si no es mucho pedir, pediros que reflexionéis unos minutos sobre el presente y el futuro a corto plazo que nos estamos preparando entre todos.

En las negociaciones para la investidura de un nuevo Gobierno de una parte se ofrecen tres Ministerios, uno de ellos es el de Sanidad y de la otra parte que según dice busca un gobierno de coalición se desdeña aduciendo entre otras cosas que son «responsabilidades simbólicas«. Y no sé qué me preocupa más, si quien en otra época y durante tiempo defendió la Sanidad como un pilar del Estado de Bienestar y que ahora parece no estar interesado, o el que a quien pretende gobernar un país y la Salud de su ciudadanía le parece algo “simbólico”.

Por desgracia llevamos bastante tiempo viendo y padeciendo como nuestros responsables políticos de todos los colores, unos más que otros, no están a la altura de lo que la Salud significa para el mundo en general y para nuestra sociedad y ciudadanía en particular. Quizás una razón de peso haya que buscarla en el cortoplacismo de su visión, si es que la tienen, que no va más allá de colocarse de cara a las próximas citas electorales. Uno puede pensar ¡Qué vas a decir como profesional sanitario que eres!, pues no, simplemente lo hago como alguien que reflexiona sobre una información que está al alcance de todo el mundo.

La Ley General de Sanidad Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad, tiene ya 33 años, y aunque ha sido una historia de éxito, que nos ha llevado a tener excelentes indicadores que nos sitúan entre los mejores sistemas sanitarios del mundo, existen nuevos retos a los que hacer frente para los que no estamos preparados. El entorno es global, digital, disruptivo, veloz, muy veloz y cambiante y los pacientes/las personas estamos en el centro buscando productos y/o servicios que nos permitan vivir con mayor calidad de vida, dado que nuestra expectativa es de las mayores del mundo y la cronicidad ya forma parte de nuestras vidas.

Necesitamos un Ministerio de Sanidad fuerte, que lidere el cambio que el Sistema Nacional de Salud necesita y la sociedad exige. Al Ministerio de Sanidad le corresponde proponer, ejecutar (y liderar, que no se nos olvide) la política del Gobierno de nuestro país en materia de Salud, pero también planificar y velar por que se preste la asistencia sanitaria en todo el territorio con criterios de equidad en el acceso. Para asegurar a las personas el derecho a la protección de la Salud, también ha de proponer y ejecutar la política del Gobierno en materia de cohesión e inclusión social, de familia, de protección y de atención a las personas más desfavorecidas.

Hablaré de todo lo anterior próximamente en este blog y compartiré datos y más datos que corroboran todo lo anterior, pero de entrada ¿hay alguien que considere que la responsabilidad de gestionar la Salud del conjunto de la ciudadanía es algo “simbólico”? Que levante la mano.