Transformación digital: NO, sin personas

Estamos inmersos en la transformación digital, todo lo impregna y aquellos que en lo personal y en lo profesional pueden vivir al margen de ello son una excepción amenazada de extinción, por lo que es habitual abordar las “innovaciones tecnológicas” en cualquier programa de formación que pretenda estar al día.

Recientemente me tocó abordar este tema, tan actual, pero también tan amplio y lo hice revisando las últimas propuestas de diferentes entidades de referencia, por ejemplo la que sitúa esta era como de constante reinvención, yo añadiría que vertiginosa, apostando por 10 tendencias tecnológicas con valor estratégico suficiente para tener un impacto considerable dentro de una empresa y en la sociedad.

En esta relación, la capacidad de disrupción del sector afectado, la experiencia de cliente y una buena comunicación, así como los sistemas informáticos utilizados, son altamente valorados, pero hay otros factores que juegan un papel clave a la hora de identificar las tendencias tecnológicas que desde ahora hasta el 2020 irán moldeando la industria digital y a nosotros con ella.

Habrá por tanto que situar qué innovación prevalecerá sobre otras, y más concretamente en este año 2016, que será un año de cambio tecnológico profundo, en el que el dominio digital se aplique cada vez más al mundo físico en nuestras casas y en nuestras calles, y además estas nuevas tendencias estarán impulsadas por las generaciones más jóvenes, que nos exigen a las empresas y a los profesionales que seamos socialmente responsables.

En esta línea, no de adivinar, sino simplemente de estar atento a lo que estamos ya incorporando a nuestra vida y aquello que nos deparará el mercado, podemos y debemos analizar tendencias que nos facilitarán mucho la toma de decisiones.

Hace ya años que se hablaba de la reputación como palanca de generación de valor y herramienta de gestión directiva del Siglo XXI, porque toda innovación tecnológica es bienvenida, pero hoy por hoy y a corto plazo la veo imposible si no hay detrás equipos, muy cualificados y versátiles.

Sí, ya sé que la inteligencia artificial es una de esas innovaciones en la que todos coinciden y que incluso hay quienes vaticinan que en 20 años los robots sustituirán el 50 % de los puestos de trabajo en los países avanzados, pero seguiremos siendo necesarios, eso sí, de diferente manera, para lo que hemos de prepararnos y hacerlo con las futuras generaciones.

personas

Por ejemplo, en lo relativo a la cuenta de resultados, se ha pasado de un modelo económico-financiero para shareholders vigente en el Siglo XX, a un modelo actual dirigido a stakeholders, basado en activismo social, entorno regulatorio, nuevos líderes, gobernanza, ética, principios, protección y cuidado del medio ambiente, así como gestión de personas, talento, e imbricación social. La reputación es por tanto un activo que tiene valor económico y hoy, puede y debe ser medido.

El marketing tradicional ha muerto: la revolución de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TICs), la transición de los mercados de demanda a la consolidación extendida globalmente de los mercados de oferta, y una profunda crisis combinada de confianza y liderazgo, sobre todo estratégico, dan la bienvenida a una Comunicación basada en el storytelling-storydoing, que es en definitiva un modo de comunicar más atractivo para las personas.

Todo lo anterior hemos de hacerlo visible, y la era digital nos facilita innumerables herramientas para ello, como por ejemplo las redes sociales, aprovechémoslas.

La transformación digital, es imparable, sean wearables, digitalización, inteligencia artificial, Big Data, internet de las cosas, e internet de los sentidos y las emociones y muchas más, pero en la base de todo ello se nos necesita a las personas y para ello hemos de trabajar más nuestras competencias, entendidas estas como  el conjunto de conocimientos, habilidades y actitudes observables e inherentes al individuo que se deben aportar a un trabajo para realizarlo con un excelente nivel de eficiencia, o dicho de otra manera: sabemos, podemos y queremos.

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